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Vivimos en un país de montañas. Tenemos
mucho más territorio terrestre montañoso
que de cualquier otro tipo. Desde donde
estemos podemos ubicarnos por las
montañas, podemos verlas y admirarlas; sin
embargo las conocemos poco y no somos
muchos los que tratamos de llegar a ellas.
Gracias a las ganas, al entusiasmo, a la pasión por la montaña y a
la apropiada preparación de avezadas expediciones que aceptaron
nuestro reto hace un año, el Banco de Chile logró realizar un gran
desafío, llevar un testimonio a todas las cumbres chilenas de más
de 6000 metros, “la Caja Cumbre”, en cuyo interior pusimos los
elementos necesarios para que los montañistas que vendrán puedan
dejar la huella de su propio testimonio.
Hoy nos sentimos orgullosos de plasmar en estas páginas toda la
experiencia, vivencias y emociones de cada una de estas expediciones,
especialmente porque en el testimonio del camino recorrido, fueron
dejando la huella y trazando rutas para que muchos otros, que
atraídos por nuestra majestuosa montaña puedan alcanzar las
cumbres más altas de Chile.
La montaña permite diversos niveles de desafíos. Permite vivir muchos
de los principales conceptos que definen las formas por excelencia
de enfrentar tanto la vida como la empresa.
Permite, a diferencia de muchas otras actividades, experimentar
intensamente el valor de poner a prueba la capacidad individual y
del trabajo en equipo.
Permite poner en práctica el espíritu emprendedor con las mayores
posibilidades de éxito, a través de la planificación, de la definición
de metas, del uso apropiado de la tecnología, la comprensión y
respeto por la naturaleza y el medio ambiente.
Permite también el desarrollo del espíritu de aventura, de la búsqueda
de lo que hay más allá, de las rutas desconocidas, de los lugares que
nadie antes pisó.
Y permite por sobretodo, mirar desde arriba y ver mucho más. Ver
el mundo transcurrir desde otra perspectiva, ver cómo se forman,
crecen y desembocan los ríos, apreciar las heridas que ha dejado la
mano del hombre, admirar cómo hay obras humanas que han
mejorado nuestra calidad de vida conviviendo mágica y sanamente
con la naturaleza; mirar cómo hemos desarrollado nuestras ciudades
y vernos a nosotros mismos, apreciando nuestros valores y capacidades,
aceptando con sencillez nuestras limitaciones. Sólo hay que subir la
cumbre y darse el tiempo para mirarnos honestamente.
Con este proyecto editorial queremos motivar a otros a experimentar
la montaña y hacer que la pericia sea segura, precisa y respetuosa.
Queremos que quienes se maravillen con su vivencia de montaña
puedan, estando allí, dejar constancia de lo que viven, de lo que
sienten, de lo que les pasa y queremos que lo puedan hacer con
gratitud por lo que han conocido. Es por eso que hemos dejado en
los lugares sagrados de nuestras altas cimas la “Caja Cumbre” como
testigo de ese trozo de vida que compartieron con la inmensidad de
esa montaña.
Queremos dejar un mensaje para los que vendrán, un recuerdo de
un objetivo realizado con esfuerzo, con ilusión y emprendimiento,
contando así la historia de nuestras montañas, escrita por quienes
tuvieron la determinación de alcanzarlas, se prepararon para
conseguirlo y disfrutaron al conquistarlas. |
Andrónico Luksic C.
Vicepresidente
Banco de Chile |
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